Jamás se había sentido de aquella forma. La impotencia había llenado todo su ser, sí, pero el agotamiento se hacía cada día menos soportable.
Un profundo silencio, apenas interrumpido en breves intervalos, reinaba en su entorno más habitual. Incluso aquel al que siempre había sabido a su lado, incondicional, se abstraía y se mostraba inquebrantable.
Cuando el dolor hacía ya acto de presencia, una vocecita dijo: "Ahora me tienes a mí. Por eso me gustas, porque eres vulnerable, sensible, y así puedo protegerte".
Y, por un segundo, aquella admirada y también olvidada sonrisa volvió a dibujarse en sus labios.
Comprendió entonces que, mientras lloraba, en algún lugar había alguien que soñaba con secar sus lágrimas.
Cerró los ojos y soñó.
**"...el cerrojo que le aprieta
le pone cadenas
y nunca descansa en paz.
Y tu dignidad se ha quedado esperando a que vuelvas
Que nadie calle tu verdad,
que nadie te ahogue el corazon.
Que nadie te haga mas llorar
hundiendote en silencio.
Que nadie te obligue a morir
cortando tu alas al volar,
que vuelvan tus ganas de vivir..."
http://www.youtube.com/watch?v=-K_kcCWh3yQ
viernes, 30 de octubre de 2009
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